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La Coctelera

desdeminube

21 Octubre 2007

Aires de otoño

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Hoy amaneció soleado y brillante. Un temporal apacible que no encaja con mi fuero interno, algo impredecible. Lástima que uno no pueda elegir el color del cielo acorde con su estado de ánimo, cómo lo haces con la ropa o el maquillaje.

No es tristeza lo que me invade, no es cansancio si no hago más que estar quieta, no es soledad de la que se incrusta en la piel o te atraganta como espina.

Es indiferencia. Mi propio cielo hoy es gris plata, naranja atardecer.

Al final opté por colocar mi escritorio frente a la ventana, porque así es más fácil escapar, volar. También porque desde allí se ve el mar. Oigo como palpita, como ruge desbaratado, como escupe al viento su canto de sirenas, esas que solo saben de boleros y amores no correspondidos. Me estremezco al contemplar su inmensidad, me embelesa su misterio.

Me acuerdo de esas noches cuando te decía que me construiría una casita frente al mar, como esas que se fabrican en lo árboles y salían en las peliculas que veía de niña. Una casita pequeña descansando en la arena, como de muñecas, con su caña de pescar, para salir de madrugada a cazar sueños perdidos bajo la profundidad de las aguas. Tú reias sin pensar que hablaba en serio, sonreias y me prometías que de vez en cuando vendrías a visitarme.

Y pensar que ahora ando por las nubes, tan alto, tan lejos, donde ya no puedo verte.

Esta mañana últimando las reformas de mi cuarto, mientras abría cajas y cajas de recuerdos para sacarlos y que nunca se mueran de polvo, decidí que el mar sería mi confidente, un aliado en mi cielo anaranjado y mi noche cargada de brumas.

Te sustituí por mis fantasmas que me rondan a diario, vendí mi futuro incierto al azar, al destino caprichoso. Cambié tu pelo salpicando en mi espalda por esta corriente revoltosa de aire chocando en mi cara. He sustituido tus susurros erizándome la piel por balbuceos incomprensibles del silencio,que nunca dicen nada.

Indiferente bajo mi cielo anaranjado que agoniza en el horizonte.

Y ahora el mar. Todo está cambiando, todo acaba y empieza en esta madrugada de sábado. El reloj que se acelera, aquel que se detenía a golpe de ingratitud. El tiempo que se encoge y se estira como un acordeón al compás del viento.

Huele a noviembre.

servido por desdeminube 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fernando

Fernando dijo

Si,viene noviembre....
Precioso post
Ten muy buena tarde

21 Octubre 2007 | 07:53 PM

miquelturo

miquelturo dijo

gracias por tu indiferencia DIFERENTE.
no nos podrà el silencio.
tus palabras, susurros i gritos.
gracias.
m.
*

21 Octubre 2007 | 08:07 PM

alicia18

alicia18 dijo

Hola Nube tu hermso post de hoy me dice que tienes miedo... miedo a caminar sola, miedo al futuro, miedo a dejar cosas que ya no son lo mismo de antes, tal vez me equivoque, pero es lo que percibo-
Te pido disculpas si en algo te ofende mi comentario y me estoy extralimitando.

Besitos angelicales.....

21 Octubre 2007 | 10:10 PM

Nadie Dice

Nadie Dice dijo

Mi escritorio también está frente a la ventana. Veo arboles cobrizos, múltiples gamas de colores que me ofrece el cielo. Y cuando hay luna, la veo. Y aunque ya no vea el sol por las mañanas, sé que sale todos los días por mi ventana, buscandome a mí.

El mar es un buen compañero y la arena un buen lugar.
Imaginando mi casa cerca del mar.
Nadie

22 Octubre 2007 | 12:17 AM

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Sobre mí

Prefiero soltar los pies desde el anonimato y emprender un viaje sin sentido, a cualquier rincón, donde hallar mi reflejo perdido.

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